En multitudinaria manifestación, escolares de nivel primario y secundario, jóvenes universitarios y población le dijeron "No, al aborto"
domingo 8 de noviembre de 2009
jueves 5 de noviembre de 2009
POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREÍS





La identidad regional desde otro punto de vista, es una compilación de los trabajos realizados durante los periodos 2007- 2009 por un grupo de estudiantes que han llevado los talleres de fotografía (básica y especializada), a lo largo de su formación en nuestra Escuela de Comunicación de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.
Esta I Bienal de Fotografía expone una colección de 57 magníficas fotografías, que van más allá de las imágenes, pues también son poseedoras de voz y alma.
El propósito de la muestra es presentar al mundo nuestra tierra, su gente y sus costumbres, su cultura, estilos de vida. La meta es que la Región Lambayeque no sólo se conozca por su capital Chiclayo, pues a sólo a unos minutos existen maravillosas playas, complejos arqueológicos, la vieja Saña que una vez pudo ser la capital de nuestro país y también Túcume, capital del reino de los Lambayeques. Un valioso material registrado con esa mirada fresca que poseen nuestros estudiantes.
Reunir las fotos no ha sido una tarea fácil. Las imágenes mostradas en esta I Bienal son el producto de un minucioso trabajo realizado a lo largo de dos años, el cual consistió en visitar diversos lugares, conocer a personas comunes e interesantes que admitieron nuestra presencia, se olvidaron de las cámaras y sacaron a la luz sus almas.
Con la plena seguridad de que más de una imagen quedará inmortalizada en vuestras mentes, les damos la bienvenida para conocer nuestra región desde otro punto de Vista.
Esta I Bienal de Fotografía expone una colección de 57 magníficas fotografías, que van más allá de las imágenes, pues también son poseedoras de voz y alma.
El propósito de la muestra es presentar al mundo nuestra tierra, su gente y sus costumbres, su cultura, estilos de vida. La meta es que la Región Lambayeque no sólo se conozca por su capital Chiclayo, pues a sólo a unos minutos existen maravillosas playas, complejos arqueológicos, la vieja Saña que una vez pudo ser la capital de nuestro país y también Túcume, capital del reino de los Lambayeques. Un valioso material registrado con esa mirada fresca que poseen nuestros estudiantes.
Reunir las fotos no ha sido una tarea fácil. Las imágenes mostradas en esta I Bienal son el producto de un minucioso trabajo realizado a lo largo de dos años, el cual consistió en visitar diversos lugares, conocer a personas comunes e interesantes que admitieron nuestra presencia, se olvidaron de las cámaras y sacaron a la luz sus almas.
Con la plena seguridad de que más de una imagen quedará inmortalizada en vuestras mentes, les damos la bienvenida para conocer nuestra región desde otro punto de Vista.
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I BIENAL DE FOTOGRAFIA USAT.
lunes 2 de noviembre de 2009
miércoles 12 de agosto de 2009
Un paseo por La Succha
Hola amigos, luego de una prolongada ausencia les comento muy entusiasmado que desde hoy me comprometo a postear de manera frecuente, sean: breves relatos, anécdotas, viajes, inventos, recursos y también consejos que les puedan servir como guia para un mejor registro fotográficos. Hay tanto por contar que creo como buen fotógrafo dejarles que las mismas imágenes hablen por sí solas.
Visité por primera vez Cutervo en el departamento de Cajamarca, específicamente La Succha, centro poblado en donde cada año en el mes de julio, entre el 24 y el 28 celebran su fiesta patronal. En este post no hablaré de la fiesta en sí, lo dejare para un amplio reportaje, mientras les presento algunas imágenes que me gustaron mucho; en la ciudad de Chiclayo donde vivo no suelen presentarse este tipo de escenas.
Disfrútenlas.
Visité por primera vez Cutervo en el departamento de Cajamarca, específicamente La Succha, centro poblado en donde cada año en el mes de julio, entre el 24 y el 28 celebran su fiesta patronal. En este post no hablaré de la fiesta en sí, lo dejare para un amplio reportaje, mientras les presento algunas imágenes que me gustaron mucho; en la ciudad de Chiclayo donde vivo no suelen presentarse este tipo de escenas.
Disfrútenlas.
El intenso frio de la madrugada acompañado por la densa niebla, no es obstáculo para que este lugareño siga ofertando productos en su balay...Un cigarrito jefe?

Exquisito café pasado, junto a la abrigadora y ardiente cocina.
El que pierde termina en las manos de doña Angélica
El que pierde termina en las manos de doña Angélica
Ayyyyyyyyyyy, basta! la próxima le prometo que ganaré la pelea...
Domingo por la mañana. Una misteriosa dama llamó mi atención, con amable gesto fue dándome algunos detalles de su presencia.
Doña Timotea con sus 84 años comenta que caminó cuatro largas horas para llegar temprano hasta la capilla de La Succha y poder participar de la Santa Misa.
Continuará...
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FRIO,
LA SUCCHA,
PELEA DE GALLOS
domingo 26 de abril de 2009
Festival Aéreo
Esta tarde nuestro cielo chiclayano fue escenario de un espectáculo aéreo al conmemorarse 95 años del natalicio de nuestro héroe y paisano José Abelardo Quiñones Gonzáles, nacido en el balneario de Pimentel, el 22 de abril de 1914.La ejecución de las maniobras estuvieron a cargo del Escuadrón FUMACA, conformado por siete naves Tucano de la Fuerza Aérea Brasileña; las acrobacias podían observarse desde distintos puntos de la ciudad, es la primera vez que observamos este tipo sucesos sobre nuestro amical firmamento.
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ACROBACIA AEREA,
TUCANOS EN CHICLAYO
miércoles 1 de abril de 2009
martes 27 de enero de 2009
El niño, el buitre y el cerdo
Por Sergio Ramírez *
Quizá no hay otra fotografía más famosa en el mundo contemporáneo que aquella de Kevin Carter, con la que ganó el Premio Pulitzer en 1994, en la que un buitre vigila pacientemente a un niño agonizante de desnutrición en algún tramo del desierto del Sahara, en Sudán. Nunca se ha dejado de discutir sobre esa foto en los cónclaves de defensores de los derechos humanos y en las escuelas de periodismo, para buscar cómo dilucidar la posición ética del que tiene que informar. Se aprovecha del horror o lo evita. Ahuyenta al buitre o toma la foto.
Y hay otra, no menos dramática, tomada en las vecindades del volcán Casitas, en el occidente de Nicaragua, después de que el huracán Mitch devastó al país en 1999. En el mar de lodo que quedó después del alud que bajó del volcán, el cadáver de un niño desnudo es acechado por un cerdo. Igual que el niño agonizante y el buitre, no hay nada más que ellos dos en la foto, el niño muerto y el cerdo. Con la memoria de esa foto cierro mi novela Mil y una muertes, que tiene por personaje precisamente a un fotógrafo.
Pero hay una última de este mismo año, que difiere de las anteriores. El fotógrafo Chris Anderson carga sobre sus espaldas a una anciana desvalida, para evacuarla de la aldea de Aitaroun, en Líbano, que se halla bajo el fuego de la artillería israelí, mientras otra anciana camina trabajosamente a su lado. Aquí su opción fue distinta. Prefirió ayudar a la anciana que tomar su foto entre los escombros, abandonada a su suerte.
No es tan sencillo afirmar que se trata de dos propuestas contradictorias, una que es ética y la otra no. Hay quienes dicen, para paliar la imagen de insensibilidad que pesa sobre el fotógrafo Carter, que tras conseguir la foto ahuyentó al buitre y sacó al niño del escenario, pero esto tampoco resuelve el problema. El gran debate regresa a su punto de origen y tiene que ver con el papel de quien se halla en el lugar de los hechos para informar. Y tiene que ver también con el papel del artista frente a su modelo. ¿El buitre es el que está en la foto esperando la muerte del niño, o el buitre es el fotógrafo, un buitre profesional? El artista, que como ha dicho Vargas Llosa, vive de la carroña.
Flaubert defendía la absoluta neutralidad de ese artista que se topa de pronto con una composición plástica que le ofrece la propia vida y no puede despreciarla. No opina sobre ella, no entra a hurgar en sí mismo acerca de la justicia moral de lo que contemplan sus ojos. Ve la oportunidad de consumar su papel de artista, nada más. Sólo ve “motivos o pretextos de la naturaleza rica en variedades de crueldad y maravilla, destinados al ojo”.
En Mil y una muertes, Castellón, mi fotógrafo, oculto tras las cortinas de una ventana, retrata el cadáver de su hija y de su yerno que acaban de ser acribillados a tiros en la calle por la Gestapo, cuando están por ser conducidos al gueto de Varsovia. El niño Rubén, su nieto, se ha quedado contra un muro, aturdido por el terror, y también sale en la foto.
La neutralidad, como generadora de arte, y por tanto de belleza, que derrota a los sentimientos o los congela. Porque lo terrible también es bello, si es capaz de conmover. Si el artista ahuyenta al buitre, o al cerdo, y los saca de cuadro, no hay obra de arte. Si el anciano fotógrafo que atisba desde la ventana baja corriendo al oír los disparos antes de tomar la foto, la magia de que es capaz el artista desaparece.
Anderson se perdió de tomar la foto de una anciana desvalida entre las ruinas de lo que hasta hacía poco había sido su hogar, pero en cambio otro fotógrafo encontró su propia oportunidad al retratar a Anderson cargando a la anciana. La piedad, queda visto, también es bella, como lo es el horror. Pero es la piedad registrada por la cámara, que en términos de arte no existiría sin ese registro. Y más allá de la neutralidad que impide escoger entre tomar la foto o no tomarla, el grito de dolor de Castellón será, precisamente, esa foto. ¿No es ésa su manera de involucrarse?
¿Se trata, entonces, realmente de insensibilidad? ¿Quién dice que una imagen de ésas, la del niño frente al buitre o frente al cerdo, no va a ser multiplicada en todo el mundo y tendrá consecuencias de advertencia acerca de los abismos de injusticia que, en lugar de cerrarse, se abren cada vez más? Una foto es capaz de decirlo todo. El niño no representaría esa advertencia solo. Necesita a su lado al buitre.
La belleza siempre está contaminada, nada ocurre por separado. El cuchillo tiene un doble filo igualmente cortante, uno para la crueldad, otro para la compasión. “En el destrozado cementerio se veían esqueletos casi podridos mientras los árboles balanceaban sus frutos dorados encima de nuestras cabezas. ¿No sientes lo completo de esta poesía y cómo supone una gran síntesis?”, dice Flaubert en una carta a Louise Colet.
El niño y el buitre, el niño y el cerdo. El padre frente al cuerpo de su hija asesinada. El olor de los azahares junto al olor de los cadáveres, el gusano en la rama florida, pero los dos filos en armonía dentro del todo que es el cuchillo mismo.
Al fin y al cabo, el artista no es responsable del horror. No lo produce. Y no puede dejar de hacer su oficio, que es registrarlo.
* Escritor y ex vicepresidente de Nicaragua. Autor de Sombras nada más y Adiós muchachos, entre otras novelas.
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Destacada participación del personal femenino de la PNP. que abrió paso a los manifestantes por las principales arterias de Chiclayo. 










